cooperación — 26 septiembre, 2011 at 12:19

¿Emprendes o te resignas?

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Cuando el horizonte parece muy nublado, conviene recordar y observar. Enfocar aquellas realidades que, salvando las distancias,  ilustran aunque sea parcialmente, cómo se crea un lugar donde las ideas generan proyectos y viceversa, creando una espiral de creatividad y desarrollo humano que revierte en crecimiento no sólo económico.

Rumor de emprendedores

Se oye un rumor de voces al entrar en el vestíbulo de la Laboral. Bajando las escaleras se descubren las razones. Se encuentran escondidas en las veintidós pantallas distintas que reposan sobre diferentes peanas. En cada una de ellas cada uno cuenta su proyecto, uno de los 22 que dan cuerpo a esta primera convocatoria de “Véndete tú”.

“Son ideas más o menos viables, pero sobre todo son ideas que abren la cabeza, proyectos vitales que buscan promoción y visibilidad” me cuenta Eugenio Ampudia  (Valladolid, 1958), responsable de la exposición que acaba de abrir sus puertas en la Centro de Arte y Creación Industrial de la Laboral ubicado en Asturias.

“Todo el mundo debe sentirse implicado”, comenta el artista, sobremanera los emprendedores, no digamos ya aquellos con capacidad para invertir. Para escuchar las historias sin sentirse aturdido por el conjunto de pantallas, hay que acercarse.

Etimología del emprender

Cuadro "Incertidumbre" de Nicoletta Tomas. http://nicoletta.info
Incertidumbre, de Nicoletta Tomas. http://nicoletta.info

Detrás de la palabra emprendedor/a se sitúa el pensamiento que en los dos últimos siglos ha dado forma a lo que hoy se entiende como economía moderna.

A principios del siglo XVIII, los franceses aplicaron el término a los constructores de puentes. Unas décadas más tarde, en 1755, Richard Cantillón, economista irlandés anterior a Adam Smith, le aporta un nuevo sentido, convirtiendo el acto de emprender en “la voluntad o capacidad de enfrentar la incertidumbre”, y a quien lo desarrolla en un “tomador de riesgos” frente al que se conforma con un salario.

No será hasta finales del S. XIX que un economista austríaco, Joseph Schumpeter, añade la invención e innovación a la ya divinizada figura del emprendedor. En estos días la búsqueda de la definición más precisa continúa y Eudald Domènech, uno de los primeros empresarios españoles presentes en Internet agrega: “La innovación por la innovación no sirve para nada. Innovar es crear productos que hagan la vida más fácil.”

Algunas cifras

Lo que da la medida de hasta que punto, explorar en el contenido de esta palabra tiene sentido, son algunas cifras. Precisamente del blog de Domènech se puede extraer un dato que produce escalofríos:

Según el ranking económico del Banco Mundial de junio de 2010 España ocupa el lugar 147 para empezar un negocio. Si tenemos en cuenta que las economías se clasifican, de acuerdo con el grado de facilidad o dificultad para establecer negocios, se podría fácilmente concluir que el pronóstico de la situación económica española es reservado, por frágil y delicado.

 

La mentalidad de abundancia, ilusión y confianza.

En un artículo reciente publicado en El País de pronto descubrimos que existen lugares dónde los proyectos prosperan. Se trata de ese mítico lugar en el que hoy por hoy se encuentran empresas, no sólo de éxito incuestionable a escala internacional, ya que además lideran la economía mundial. Hablamos de Google, Twiter, Facebook y Apple, todas ellas situadas en Palo Alto, capital de Silicon Valley en San Francisco (California).

Cada mes unas diez empresas españolas se mudan a la zona a probar suerte. Según lxs españolxs que llevan tiempo bañándose en aguas californianas, cambiar la mentalidad es uno de los primeros objetivos. Para empezar, “no tenemos cultura de venta, y ellos (los americanos) aprenden a vender y a venderse a sí mismos en la escuela primaria”, explica José Mateos,  responsable de SpainNexus.

Bernardo Hernández, director de StepOne confiesa además estar harto de negociar en España con gente a la que lo que más le preocupa es que el otro gane más que él. “Hay que asumir la cultura del win-win, estar a gusto si las dos partes ganan, no esperar a que el otro ande peor que tú para negociar. Y ya de paso también hay que “aprender a pensar en grande, en negocios que funcionen en el mundo, no solo en España. Y confiar”.

Pedro Valdeolmillos, creador de Bloo See,  señala pistas decisivas en la relación entre emprendedores y posibles inversores: “Todo ocurre en esos cócteles que en España empleamos para reírnos y socializar, aquí pensados para trabajar duro, saber quién es quién y que el mundo sepa quién eres tú. Aquí, cuando alguien pregunta: “¿Qué haces?”, no se espera una respuesta vaga“.

Hábitos saludables…

 

son los que articulan la vida personal y colectiva de este lugar en el que, según reza el citado artículo,” la gente sonríe, devora comida orgánica, recicla, se levanta a las 5.30 para correr, gana dinero, usa la bici, y lo que es más sorprendente, ” tiene además una relación sana con el fracaso. Aquí no es un drama. Es parte del juego. Los batacazos se ponen en el currículo.” Esta y otras actitudes abonan el terreno al ingenio y la creatividad.

Cuenta Juan Pablo Puerta, director internacional de Craigslist que: “Te sientas a programar y de repente te quedas atrapado en un problema, levantas la mano, preguntas y saltan tres que saben solucionarlo. Se lo digo a todos los que creen que pueden exportar Silicon Valley a España a golpe de subvención, la mitad del corazón de la innovación es esta gente (la otra mitad, los inversores), que no se van porque aquí está la gente que le interesa”.

Lejos de la paranoia social vivida en España, del miedo a que te copien las ideas, en Palo Alto “una idea no es nada hasta que no se hace realidad, por eso no se esconden, nadie teme que le roben nada. La gente abre su red de contactos y comparte, eso los hace más fuertes. Son optimistas y entienden que hay para todos“, apunta Nina Alastruey,

Se trata no sólo de generosidad entre compañeros que se ayudan mientras también compiten, sino de” la cultura del retorno social, la gente a la que le va bien disfruta asesorando a los que están empezando. No lo hacen sólo por dinero, les excita el juego de hacer crecer algo. Muchos hace tiempo que ya son suficientemente ricos”.

Para Paul Graham, conocido como el filósofo de este valle Un Gobierno que se pregunta cómo construir un Silicon Valley, probablemente se ha asegurado el fracaso desde que hace tal pregunta. Un Silicon Valley no se construye, se deja crecer”.

En su ya famoso artículo How to be Silicon Valley?  señala algunas de las razones que explican el éxito de este singular y prodigioso lugar:

“Smart people will go wherever other smart people are. And in particular, to great universities. In theory there could be other ways to attract them, but so far universities seem to be indispensable”.

(La gente inteligente irá dónde haya otra gente inteligente. Y en particular, a las grandes universidades. En teoría, podría haber otras formas de atraerles, pero hasta ahora las universidades parecen ser indispensables).

Universidad de Standford

fotomontejeUn vistazo general a algunas de su estrategias nos da algunas pistas que explican el asentamiento de industrias de alta tecnología en el valle. Tuvo que ver con el esfuerzo y la visión de algunos profesores como Frederick Terman que consiguió destinar unos terrenos baldíos  de la universidad  al desarrollo empresarial e intelectual,  además de incentivar a los estudiantes titulados a quedarse allí dotándoles de capital riesgo.

Así fue como logró convencer a dos de ellos, hoy sobradamente reconocidos: William Hewlett y David Packard, que formarían una de las primeras firmas tecnológicas del mundo. Al poco tiempo este programa se amplió con pequeños edificios industriales que fueron alquilados a muy bajo costo a compañías técnicas. Y para completar la sinergia, simultáneamente se facilitó a los empleados el obtener títulos universitarios estudiando en un régimen de media jornada. Las compañías se comprometían a pagar el doble de la matrícula por cada estudiante para cubrir los gastos.

La Escuela de Palo Alto o «Universidad Invisible»

Casualmente o no, en ese mismo valle dónde hoy se asientan los gigantes de la tecnología y las fértiles mentes que las alimentan, germinó una corriente de pensamiento que no poseía una sede física concreta. Se trataba de una serie de investigadores que por diferentes motivos fueron llegando al valle y desde sus respectivas áreas de conocimiento terminaron interesados en aspectos comunes.

Lo que distingue a la Escuela de Palo Alto es haber ido más allá de la versión académica de «comunicación», y de la versión práctica ejercida  por los medios. Lo que le interesaba era la «La comunicación humana». Su principal aportación reside en que «el concepto de comunicación incluye todos los procesos a través de los cuales la gente se influye mutuamente».

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3 Comments

  1. Gracias por tu comentario. Como bien dices, emprender implica asumir un riesgo y creer en lo haces es fundamental. Nos alegramos mucho de que os haya servido en vuestra andadura, esa es nuestra intención.
    Os deseamos mucha suerte, el resto ya lo teneis. 🙂

  2. En Kalakas seguimos ilusionadas con nuestro proyecto, sabemos que hemos apostado por lanzar nuestra empresa en un momento frágil…. pero emprender siempre es arriesgado y apostamos por un concepto en el que creemos. Este artículo nos ha recordado lo importante que es el saber transmitir por qué lo que hacemos merece la atención del público. Un abrazo enorme a tod@s los que nos están apoyando en nuestro crecimiento como empresarias.

  3. Pingback: Blog de Maruja Torres, marujatorres.com » Interesantísimo y esperanzador

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