cultura, medio ambiente — 28 marzo, 2011 at 7:29

Imaginación + Creatividad: Talento

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IMAGINAR, REFLEXIONAR, COMPARTIR, JUGAR, CREAR, y otra vez IMAGINAR…  ES LA ESPIRAL DEL PENSAMIENTO CREATIVO, BASE FILOSÓFICA Y PEDAGÓGICA SOBRE LA QUE SUSANNA TESCONI DESARROLLA SU TALLER DIRIGIDO A PROFESORXS,  FriKIDS. ESPACIO DE INVESTIGACIÓN-ACCIÓN DONDE JUEGO Y TECNOLOGÍAS SE DAN LA MANO CON EL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO DE LA EDUCACCIÓN.

Do it together

Para  asomarse al asombroso mundo de la tecnología creativa lo primero es perderle el miedo y lo segundo estar dispuesto a equivocarse, ambas condiciones indispensables para la creatividad.

Después se buscan en el trastero esos aparatos que ya no funcionan y con todo la emoción contenida del que se sabe ante un descubrimiento inminente, se extraen de ellos circuitos electrónicos de bajo voltaje, celdas solares y dinamos. Las baterías son bio y proceden de la fruta.

FriKIDS es una composición de propuestas  de espíritu DIT,  “do it together“, (hacerlo juntos). Un salto evolutivo tras el  DIY, “do it yourself”, (hazlo tu mismo). Un espacio y tiempo encaminado hacia  la que empieza a ser apremiante alzabetización tecnológica de las nuevas generaciones. El objetivo no es otro que  pasar del estadio del usuario pasivo: consumidor al de creador tecnológico. Y hacerlo además de forma cooperativa.

El cruce entre juego, tecnología y educación está vinculado al presente de forma inequívoca.

“Estamos en un momento parecido al de la invención de la imprenta, cambiando de una sociedad dónde solo algunos disponían de las herramientas para codificar el conocimiento, a otra dónde las herramientas son otras y están a disposición de todo el mundo”, comenta Susanna Tesconni, responsable del taller FriKIDS.

Un día en clase una niña llorando desconsolada ante su tamagochi, le encendió a Susanna la bombilla. La implicación emocional de la niña con aquella maquinita le hizo plantearse otras formas de relacionarse y aprender con la tecnología.  Ser licenciada en filosofía no le impidió dar los primeros pasos de forma autodidacta. Continuó acudiendo a Summercamps, encuentros dónde compartir es la manera natural de entender el aprendizaje.

Acabó diseñando proyectos como el que tuvo lugar en Medialab-Prado en  2009, “Glob@s“. Un experimento educativo en el que se enseñó a  grupo de  niñ@s a utilizar dispositivos móviles para medir ni más ni menos que la calidad del aire.

Viaje con las manos

La comprensión de mecanismos complejos se inicia desde el aprendizaje sensitivo, en otras palabras, a través del tacto se establecen relaciones que estimulan el desarrollo afectivo y cognitivo a un mismo tiempo.  La exploración de distintos materiales fríos, cálidos, granulares, húmedos… y  la verbalización posterior de similitudes y contrastes, aporta un singular material para la creación de una historia contada a partir de las sensaciones táctiles. Pegando los materiales a distintos soportes la narración se convierte en un cuento táctil.

Tesconi rescata así los laboratorios plurisensoriales del polifacético artista y diseñador Bruno Munari, basados en la exploración activa de diferentes técnicas artísticas. Más que para materializar una pieza, para tomar conciencia sobre los mecanismos empleados en la creación.

“El arte es un hecho mental cuya realización física se puede confiar a cualquier medio”.
Bruno Munari.

La revisión posterior por parte su hijo, Alberto Munari aportó valores éticos como el respeto por uno mismo y por los demás para llegar a un “hacerse a sí mismo”.

Celebración de la imaginación.

El cambio del modelo educativo se esta operando de tal manera que creemos estar en el camino cuando colocamos pizarras digitales en las escuelas, pero según esta maestra que abandonó su plaza fija de profesora en Italia para convertirse en una diseñadora de interacción, “se sigue utilizando la pedagogía tradicional con herramientas modernas“.

Ken Robinson, experto mundial en creatividad, viene alertando de la necesidad de reflexionar sobre los sistemas educativos a escala mundial. Todos ellos fueron creados en los albores del S. XIX para producir perfiles adecuados a la Revolución Industrial, pero bien entrados ya en el S. XXI se han quedado obsoletos.

Incorporar la creatividad en las aulas para dejar que el talento natural de cada niñx pueda emerger es una de sus apasionadas propuestas. Empezando por dejar de estigmatizar los errores, dado que sin ellos llegar a algo realmente original es imposible. Siguiendo por cuestionar una jerarquía en el que las matemáticas ocupan el primer lugar y las artes el último.

Significativo es además, que también dentro de estas últimas exista una estructura vertical en la que artes plásticas y musica ocupan el primer lugar frente a teatro y danza.

En palabras del propio Robinson, “a los niños se les va educando progresivamente de cintura para arriba. Luego nos centramos en sus cabezas y de la cabeza nos fijamos sólo en un lado”.

 

En los próximos 30 años según la UNESCO se graduaran en todo el mundo mayor número de personas del que se ha graduado a lo largo de la historia. Un telón de fondo donde la convergencia entre explosión demográfica y las consecuencias de la tecnología en la transformación del trabajo, ha dado lugar a la brutal devaluación de los títulos universitarios.

Proceso de inflación académica que hace que donde antes bastaba una licenciatura ahora se exija un máster y/o un doctorado, marginando así a los miles de millones de jóvenes que no participan en esa carrera de obstáculos. Es por eso que revisar  la idea de inteligencia basada en estándares universitarios es tarea prioritaria.

La inteligencia es algo dinámico, no esta dividida en compartimentos. La creatividad surge, precisamente, de las intersecciones entre unas disciplinas y otras, no necesariamente académicas. Aplicarla en beneficio de un nuevo concepto de ecología humana en ciernes que otorgue a  la capacidad creativa el valor que le corresponde significa celebrar el don de la imaginación humana.

El ecolab.

El día después del taller frikids, se  celebró “el día de la siembra” en el Patio Sur. Un espacio verde con posibilidades, escondido entre los muros del Centro de arte para un acto fundacional que puso sobre el terreno, y nunca mejor dicho, algunas propuestas integradas en La Plataforma Cero.

Patio Sur de la Laboral “espacio físico del ecoLAB, un espacio olvidado y  entrópico, uno de esos lugares en los que es la naturaleza la que interviene libremente y que formando parte de nuestra entorno cotidiano permanece como escenario inerte”.


EcoLAB busca  recuperar un biotopo interviniendo lo mínimo en el espacio cultivable, como enseña la permacultura. Pero también quiere proveer a quienes lo visitan de un “reducto humano”. Sinónimos de “reducto”: refugio, fortificación, para participar en iniciativas asociadas a la forma en la que dialogamos con la naturaleza. Se trata así de favorecer LA BIODIVERSIDAD en un lugar en el que actividad humana y medio natural convivan en armonía.

Entre otrxs estuvieron presentes miembrxs de  Huerta guerrilla, Inteligencias Colectivas, y Pedro Soler el coordinador del proyecto que encarna la Plataforma Cero. También las dos coordinadoras de la propuesta “Narrativas de un no-jardín”, la asturiana Lorena Lozano procedente del campo que cruza la botánica, el paisajismo y la educación con el pegamento del arte, y la propia Susanna Tesconi con sorprendentes inventos, como un árbol thelemin que cuando es iluminado con una pequeña bombilla  produce sonidos de origen  misterioso.

Las Narrativas de un no-jardín  transitaron por un itinerario entre biológico y  tecnológico, cargado de significación cultural y poética espacial, ocupando un espacio donde todo es tan reciente que las cosas hay que señalarlas con el dedo.

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5 Comments

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  3. Gracias Eva por aportar tu experiencia sin duda muy reveladora acerca de las posibilidades que la creatividad atesora. Me gustan muchas de las frases que utilizas para explicar cual ha sido tu trayectoria, pero si tuviera que elegir me quedaría con esta:
    “Ahora creo que el método científico es algo innato en el ser humano, no hace falta enseñarlo, basta con no bloquearlo”.

    La única forma de dedirles que los retrasados son ellos, que se aparten y que nos dejen pasar es abriéndose el cámino tal y como tú lo has hecho, con libertad y creatividad.
    Gracias de nuevo Eva!

  4. Creo que soy un buen ejemplo de que lo que contáis es cierto.
    Cuando era pequeña crecí en una casa donde mi abuelo reparaba
    teles, radios, lavadoras,etc… Descubrí la tecnología deshaciendo
    aparatos que no tenían arreglo (a partir de los 4 años). Al
    principio lo hacía por falta de juguetes convencionales. Como rara
    vez me reprimían o castigaban por ello, enseguida empecé a
    despreciar los juguetes “normales” por que parecían ideados para
    entrenar a futuros retrasados mentales. Excepto LEGO y derivados,
    lo demás no daba apenas juego. Las piezas de aparatos rotos tenían
    un sinfín de posibilidades, sobre todo cuando empecé entender como
    hacerlas funcionar. A partir de ahí desarrolle de forma natural un
    sistema de conocimiento basado en tener muy claro lo que funciona y
    lo que no, mediante experimentos e interpretación de los
    resultados. Ahora creo que el método científico es algo innato en
    el ser humano, no hace falta enseñarlo, basta con no bloquearlo. A
    los 11 años consegui un ordenador ZX Spectrum a cambio de instalar
    intermitentes, luz de freno y focos homologados en una moto de 4
    ruedas para que pasase la ITV. Mi padre tenía un taller de motos.
    No me dieron el ordenador mis padres, me lo dio ¡¡EL CLIENTE!! el
    dueño del quad. Mis padres (como los de muchos) son unos mendrugos
    y no le veían sentido a mi relación con la tecnologia, preferían
    que memorizase conocimiento-basura para sacar buenas notas en el
    colegio. Querían que de mayor fuese funcionaria, abogada o
    especuladora. A los 14 ya me interesaba más ver como estaban hechos
    los juegos de ordenador y tratar de modificarlos (vidas infinitas,
    inmunidad, hacer mas corta la carga, quitar protecciones
    anti-copia, etc…) Tampoco he dejado de aprender sobre
    programación desde entonces. A partir de los 18 pude tener una
    habitación-taller donde saciar mis ganas de experimentos, e
    internet donde saciar la sed de conocimiento a base de noches y
    noches leyendo. Siempre contra la voluntad de mi familia. Pensaban
    que perdía el tiempo. Tras aprobar selectividad con nota, probé
    suerte estudiando “Ingeniería Técnica Informática de Sistemas” pero
    abandoné con los créditos a medias por no verle ningún futuro a lo
    que trataban de meterme en la cabeza. Casi todo lo que los
    profesores nos pretendían enseñar estaba ya obsoleto, era
    irrelevante o eran cosas que ya sabía (ellos eran bastante
    arrogantes e ignorantes, “si no vales para programar siempre puedes
    dar clases”). …. Ahora tengo 32 años. Trabajo desde casa como
    diseñadora freelance de circuitos electrónicos. Actualmente, mi
    cliente principal es un fabricante de amplificadores de audio en
    California (SpeakerPower Inc). Me encargo de buena parte del I+D yo
    sola. Estoy creando el tipo de cosas que a un ingeniero
    convencional nunca se le ocurrirían por falta de creatividad. Mi
    jefe dice que soy “state of the art”. Tenemos un producto en el
    mercado, el segundo está a punto de salir, y estoy empezando con el
    tercero. Y lo más importante, estoy ganando dinero en EE.UU. y
    gastándolo en España. Si todo el mundo hiciese lo mismo NO HABRIA
    CRISIS. Es más, estoy segura de que es el tipo de mentalidad que
    tienen mis padres (y los de mucha gente) lo que ha provocado esta
    maldita crisis. ¿Cómo decirles que los retrasados son ellos? Que se
    aparten y nos dejen pasar, que nos están bloqueando el futuro.

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