danza — 25 Octubre, 2011 at 10:49

Crónica de una “Canción Laverinto”

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Fotografía de http://www.artezblai.com

Sucedió algo curioso mientras “Canción Laverinto” sonaba en la Plataforma Cero de Laboral… nadie sabía bien que estaba pasando y todo el mundo acabó en un lugar distinto al que ocupaba cuando llegó.
Una muestra que indaga, oscila y cristaliza entre el butoh, la performance, la improvisación y la danza teatro entre otros ecos, a través de una puesta en escena sobria y cargada de posibilidades.

El espacio era  abierto como un microcosmos. Estaba habitado por lugares definidos e interconectados por luces y sombras como las derivaciones de la mente. El público desubicado, sin opción a refugiarse en el anonimato, se colocaba allí dónde su capricho le dictaba, añadiendo a su condición de sujeto que observa, la de sujeto observado. El tiempo desprovisto de pasado y de futuro, convocado como presente continuo, fluido y modulado por el instante.

La fragilidad y la templanza de Sara Paniagua, su movimiento sinuoso y su gesto desnudo, entraron en una espiral de butoh silencioso y enredado en hilos tejidos en el aire. Su voz era cálida. La flexibilidad y la fortaleza de Raquel Sánchez se entregaron a la escritura de una partitura con un vaso de agua como instrumento afinado por su cuerpo. Su voz era cristalina.

Los ojos de Mónica Valenciano  llegados de otro mundo clavaban con su intensidad cada instante. El rumor de su voz añadía al silencio, en lugar de interrumpirlo. Quizá por eso su presencia lo cambia todo en las acciones deshilvanadas y los textos murmurados que se fueron sucediendo, a veces desdoblados como una imagen cubista.

Con “Canción Laverinto” este trío de singulares bailarinas y coreógrafas escarban nuevamente en la arquitectura poética como estrategia para que emerga lo preverbal y lo prelógico… destapando la escasez de brechas abiertas en la sociedad y en la cultura para que lo animal, lo espontáneo y lo directo se manifiesten.

“Hay un problema universal que me preocupa: el ser humano está reprimiendo cada vez más su parte animal porque cree poder dominar todo con la cabeza. Yo reivindico con mi trabajo los sentidos, porque si no no queda nada.”

Mónica Valenciano.

Luces de Fernando Vallesa.
Sonido de Santiago Latorre.
Organizado por la Pecera Elástica en colaboración con Danza Gijón.

Sara Paniagua
Coreógrafa, artista visual y performer. Estudia Arte Dramático y Danza en Madrid y el País Vasco. Realiza un Postgrado de especialización en Arte, Performance y Teatralidad en la Universidad de Amberes (Bélgica).
Mónica Valenciano
Bailarina y coreógrafa, estudia danza clásica, contemporánea y teatro en el Instituto del Teatro de Barcelona. Licenciada por la RESAD (Madrid). Completa su formación con yoga Iyengar, R. Laban, improvisación, boxeo, tiro al arco y Thai Chi en la Escuela Tradicional de Artes Marciales de Wudang. Crea la Cía. El bailadero en 1996. Crea junto a otras coreógrafas los grupos de investigación “UVI” y “LA INESPERADA”. Ha realizado diferentes exposiciones de dibujos y lecturas poéticas, y editado varios libros.
Raquel Sánchez
Licenciada en la RESAD y estudios de circo en Ciudad de los Muchachos de Madrid, de música en el Real Conservatorio de Madrid y de teatro en la sala Cuarta Pared. Desde 1992 trabaja estrechamente con Mónica Valenciano fundando El Bailadero en 1996 y realizando la serie Disparates, entre otras obras. Se vincula con la improvisación a través de los colectivos U.V.I. y Música libre. Premio Max a la mejor producción por Estate quieta. Es parte del equipo de profesorado de Cuarta Pared .

Ver la ficha del evento.

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