cooperación — 27 mayo, 2011 at 12:10

Del espejismo de la democracia al despertar de la participación

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CUSÁMACO se ha dejado contagiar de la atmósfera de debate que estos días se vive en numerosas plazas de toda España. Conscientes de que generar cambios que contribuyan de una forma sustancial a mejorar la vida de todxs, y sobremanera de quienes más lo necesitan, que actualmente son la mayoría, implica un proceso y eso significa tiempo, nos hemos permitido escuchar, ver, leer y procesar muchas cosas estos días.  Ahí va nuestro granito de arena para ese cambio hacia un mundo más justo y sostenible… seguimos reflexionando.

Panorámica #acampadasol

Un poco de historia

“La historia es una señora de digestiones lentas y andar suave”.
Eduardo Galeano

El concepto democracia: “gobierno del pueblo” no es precisamente nuevo, sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Para algunos historiadores los atenienses aportaron grandes pistas acerca de lo que significa, fundando la primera. Pero con un inconveniente serio, ni esclavos ni extranjeros estaban invitados a la fiesta. Otros pensadores en cambio aseguran que existieron modelos de gobierno democráticos en organizaciones tribales y civilizaciones anteriores.

La realidad a la que apela el término hoy, se parece poco a la que le dio lugar. Sin embargo algo en ella se ha mantenido intocable. Desde entonces y hasta ahora esa parte del mundo de la que tenemos noticias —no incluidas por ejemplo las comunidades indígenas—  ha sido presidida y administrada por muchos gobiernos distintos. Y en todos el común denominador ha sido y sigue siendo siempre el mismo, la organización vertical: la  jerarquía.

Algo de reflexión

Convencida de que la existencia de un o una líder era inevitable, la humanidad, o al menos una parte considerable, ha ido evolucionando entorno a luchas de poder por conquistar ese puesto. Supuestamente ese ha sido el motor de la historia, el conflicto. Lo que el movimiento pacífico de los indignados está poniendo en cuestión es, entre otras cosas, precisamente esa. Y lo hace planteando un gran interrogante a toda la sociedad: puede la participación y la cooperación cambiar el curso de la historia? Pueden ambos factores desencadenar el cambio de la democracia representativa a la participativa?

La primera suele coincidir con países en los que se practican las libertades básicas como el derecho al voto o la libertad de expresión, es lo que se entiende como democracia formal. Por oposición, la segunda categoría corresponde a aquellas sociedades más complejas en las que sus habitantes pueden influir de forma notable en su entorno y controlar de manera efectiva los órganos de poder político, administrativo y económico.

Foto: Pablo AL

 

Para que la participación sea duradera se requieren tres verbos que acaban en “er”: querer, lo que normalmente requiere de explicación previa para estimular a quienes están acostumbrados a delegar;  poder, abriendo cauces y mecanismos, y saber, lo que requiere conocer ciertas técnicas para facilitar la fluidez.

Comparada con casi cualquier otra partida presupuestaria, el coste que supone la participación ciudadana a las arcas públicas es bajo, y sus beneficios numerosos.

La información por parte de las administraciones es sólo el primer nivel; la cogestión o gestión compartida es el último. Entre ambos se sitúa la consulta y el debate, justamente lo que se está generando desde las diversas asambleas.

No es cuestión sencilla, cierto. Pero tampoco debió de serlo la bomba atómica, ni la fabricación de centrales nucleares. Lo que en cierto modo explica por qué frente a la posibilidad de colaborar la que ha predominado es la del enfrentamiento. Se distinguen fácilmente, mientras el medio y el fin del primero es la equidad, el segundo persigue con violencia el beneficio particular.

“Los indignados son los invisibles haciéndose visibles. El mundo se divide ahora entre indignados e indignos”. Eduardo Galeano.

Algo de práctica

Minutos antes de que comience una de las innumerables Asambleas que estos días tienen lugar en una de las muchas Acampadas asentadas por toda España, un grupo de jóvenes trata, no sin dificultad, de establecer el orden del día: organizar grupos de trabajo (comunicación, logística, coordinación…), talleres, comisión dedicada a canalizar una de las faqs (preguntas frecuentes) de estos días: ¿dónde y cómo puedo ayudar?.

Foto: personas en círculo. Apócrifa

Ponerse de acuerdo es complejo cuando se trata de conseguir consenso. Pero los resultados son más que sorprendentes. Alguien coge el micro, da las gracias y recuerda los motivos por los que estamos allí. Después solicita que cada unx elija el grupo en el que desea participar,  y como los primeros habitantes de Macondo, cuando todo era tan reciente que había que señalarlo con el dedo, indica los espacios dónde  pueden ubicarse: allí a la izquierda Educación, en el centro Sanidad, aquí Justicia…

Poco después gente de todas las edades y condiciones componen un mosaico de ágoras desiguales y asimétricas. En una de ellas un anciano toma la palabra para desahogar su impotencia ante la medicación a la que son sometidos niños que este sistema califica como hiperactivos, y un hombre de mediana edad incómodo le recuerda que esa es la comisión de la reforma del sistema electoral. Tan inmensa es la necesidad que los indignados tenemos de expresarnos… pero con el trascurso  de las horas y los días aprendemos a escucharnos.

Foto: Pablo AL

 

Se trata de iniciar un proceso desde la igualdad, la autogestión, la solidaridad, la diversidad, la eficiencia y el desarrollo humano y sostenible. ¿Para qué? para poner coto a la corrupción desmedida y a la tiranía de los mercados financieros  por un lado y plantear nuevos modelos productivos que no esquilmen los recursos del planeta por otro. Roza la utopía. Nadie ha dicho que sea fácil.

 

“La utopía es aquello que se aleja cuando te estas acercando,  por eso sirve para caminar”. Eduardo Galeano.

Pensamiento único versus pensamiento colectivo

Supuestamente formados en las escuelas e informados por los medios de comunicación, la historia parece haberse pronunciado por sí sola. Sin embargo títulos como “La historia que nos enseñaron” demuestran hasta donde ha podido llegar la manipulación.
Foto: Sergio Ribero.

Algunos ejemplos, tras más de cuatro décadas de Guerra Fría (1945-1991) con  la caída estrepitosa del Comunismo soviético, ya sólo nos quedaba el capitalismo y sus perversas e inevitables  consecuencias  según el pensamiento político del momento. Ese que el brillante Ignacio Ramonet llamaría pensamiento único.

Otro ejemplo manifiesto de tergivesación de la información y de la formación lo explica con gran lucidez Virginia Wolf en  “Una Habitación propia” y se resume en el hecho de que apenas existan mujeres en la historia de las distintas disciplinas del saber; quiere decir que hasta hace poco nunca tuvieron la necesidad de pensar, ocupadas como estaban en sus labores.

La comprensión de la cada vez más compleja realidad —esa que se escapa de nuestras manos cuando creemos acercarnos, como ocurre con la utopía— se manifiesta desde hace no tanto tiempo en toda su apabullante diversidad, gracias a la aparición de un fenómeno sin precedentes como es Internet. Su potencial para alumbrar el pensamiento colectivo será cada vez mayor en la medida en que  abandonemos el miedo a compartir información e ideas.

Prensa extranjera versus prensa española.

Son autoritarios algunos intelectuales…” Eduardo Galeano.

Las reacciones ante el movimiento de los indignados no han sido escasas. Hay quien opina que los medios generalistas españoles comenzaron a reaccionar  justo después de los extranjeros. Concretamente fue la noticia publicada en The Washington Post una de las primeras en acuñar la expresión Spanish Revolution, de la que pronto se harían eco muchos otros alrededor de todo el planeta.

Posiblemente pocos dieron en la diana tanto y tan bien como lo hizo el rotativo americano “The New York Times” planteando las protestas como una respuesta a la corrupción. En las antípodas de enfoque se sitúa la cobertura y sobremanera las opiniones volcados en algunos medios españoles cuyo descrédito está cerca de cotizar en bolsa.

Cristina, la oyente que exigió respeto en RNE

Ejemplo clamoroso del papel que estos días protagonizan algunos intelectuales, es la columna de opinión firmada por Daniel Inerarity en El país. A propósito de Reacciona, escrito fundacional en el que se plantea la reacción como primer paso y diez propuestas para empezar a caminar, siente este catedrático de Filosofía Pública y Social la necesidad de aclarar lo que ya todxs sabemos, que la indignación no es suficiente.

Lo lamentable llega cuando califica lo que está pasando como “exageración dramática del descontento”. Lo desconcertante es que sugiera la necesidad de una teoría que profesionales como él, director además del Instituto de Gobernanza Democrática, ya deberían haber formulado a estas alturas, y la miopía galopante se expresa en su falta de sensibilidad para comprender que no se transforma un sistema vertical y corrupto en otro horizontal y honrado en una semana.

“No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia” Eduardo Galeano.

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3 Comments

  1. No solo en la antigua Grecia la democracia era patrimonio de los
    ciudadanos libres, excluyendo esclavos y extranjeros…….sino que
    las MUJERES (siempre esa parte MAYORITARIA de la sociedad, es
    obviada y ni se menciona, incluso en un artículo del siglo XXI )
    estaban asimismo excluídas de los asuntos públicos.

  2. Juan Trigo

    Lo de Felip Puig es una solemne estupidez. ¿Que es lo del complot
    de comerciantes de la Puerta del Sol + Aguirre + Gallardón
    presionando a Rubalcaba?

    • belen martinez moreno

      Se le está dando una connotación política cuando no la tiene para
      no reconocer el descontento general que existe y seguir
      justificando la inoperancia y la ineficacia del sistema que solo
      nutre a los políticos del color que sean y al poder económico (
      multinacionales, banca…)

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