medio ambiente — 17 Septiembre, 2016 at 11:34

Desarrollo Sostenible o Mercantilización de la Naturaleza

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El término “Desarrollo Sostenible” aparece por primera vez en el ’87 en un informe de la “Comisión Mundial para el Desarrollo y el Medio Ambiente”; en la “Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo” de la ONU del ‘92 se amplió este concepto, junto con el de “Medio Ambiente”, dotándolos de una nueva esencia merced a varios paquetes de reformas graduales. Es en esa misma época cuando comienza a predominar la política neoliberal con sus programas de ajustes estructurales y el “Nuevo Orden Mundial” proclamado por Bush en el ’91.

En los debates de la “Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible” en Sudáfrica (2002) aparecen dos visiones, una que lo considera “la mejor oportunidad, desde hace mucho tiempo y por largo plazo” de debatir el entramado de relaciones entre la Globalización y el Desarrollo Sostenible y otra que temía que las empresas privadas aprovecharan la cumbre como un gran acontecimiento de relaciones públicas, para presentarse como los actores principales de una modernización ecológica y para socavar los estándares sociales y medioambientales obligatorios.

De este proceso surge la frase del entonces Secretario de la ONU, Kofi Annan, que se llega a adoptar como lema de “Río 10” “Lograr que la Globalización funcione para el Desarrollo Sostenible y revitalizar los esfuerzos tendentes a la implementación”. Se llegó incluso a decir que

“La Organización Mundial de Comercio (OMC), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) están intentando cada vez más comprometerse con la protección del Medio Ambiente y la lucha contra la pobreza. Las empresas multinacionales y alianzas de la sociedad civil internacional han entrado en un debate enérgico al respecto. La cumbre de Johanesburgo podrá comprometer a estos actores y centrarse en seguir caminos que permitan aprovechar la Globalización para satisfacer las necesidades de los pobres y marginados y para mantener los servicios a favor del medio ambiente.”

Esta expectativa contribuye directamente a que continuara una tendencia que hoy podemos ver como nefasta: considerar a las instituciones que fueron creadas para regular y liberalizar el comercio global, como los mejores aliados para una reforma, consiguiendo así que la sociedad no cuestionara los procesos dominantes de globalización.

Ya en los años 90, el concepto y la práctica del Desarrollo Sostenible se relacionaban cada vez menos de manera crítica con los procesos y relaciones de las fuerzas sociales a nivel global. Especialmente en las sociedades del Norte y de Occidente, se define Desarrollo Sostenible, en el mejor de los casos, como modernización ecológica de instituciones establecidas y principalmente como un proceso que actúa tecnocráticamente “desde arriba”, instrumentalizando a la sociedad civil como tapadera para su política medioambiental, presentando cada uno de los procesos de reforma con el lema de una supuesta “Sostenibilidad”.

La política medioambiental global ha sido integrada como parte esencial de la Globalización Neoliberal

La realidad es que  la “política medioambiental global” ha sido integrada como parte esencial de la Globalización Neoliberal, y el proceso de reforma, en vez de fomentar un modelo alternativo de transformación social y ayudar a que las sociedades en todo el mundo sean más ecológicas y sociales, nos ha llevado al callejón sin salida de transformar en la práctica el concepto de “Desarrollo Sostenible” en “Mercantilización de la Naturaleza”.

Resulta hoy claro que las reformas y acuerdos institucionales no han reducido, ni de lejos, los problemas ecológicos y sociales. Los programas de ajustes estructurales aplicados por la fuerza en los “países en desarrollo” del BM y el FMI, han fracasado como herramientas para la lucha contra la pobreza, tanto como para comprender que esa apertura al mercado mundial, lejos de aumentar su competitividad les ha sumido aún más en la pobreza y la dependencia, contribuyendo a aumentar la brecha de la desigualdad, tanto a nivel nacional como internacional, con una más que evidente asimetría en la distribución de poder a a nivel global.

Cuestionar los conceptos es parte de la lucha, pues son los que dan orientación y ayudan a evaluar determinadas propuestas políticas, sea como legítimas o como absurdas, originan nuevos modos de ver las condiciones sociales y medioambientales reales.

El cuestionamiento de estos conceptos, dar luz a lo que subyace en ellos, fue uno de los triunfos del “Foro Social Mundial” de Porto Alegre y de los eventos de Seattle y Génova. Allí nos mostraron que el debate sobre “Desarrollo Sostenible” era un terreno específico de conflicto, evidenciando sus consecuencias sociales, ecológicas y económicas, poniendo el foco sobre la realidad del poder, la dominación, la democracia y la justicia del sistema que nos oprime.

Vistazo al trabajo de Ulrich Brand y Christoph Görg “Nachhaltige Globalisierung? Sustainable Development als Kitt des neoliberalen Scherbenhaufens“.

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