cooperación — 13 septiembre, 2011 at 13:00

Basora, diez años después

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Cuando se cumplen diez años de la catástrofe que cambiaría el rumbo de la Historia, conviene revisar al menos una parte del vasto e infausto legado que el 11 de Septiembre de 2011 ha dejado. Basora, aunque no la única, constituye una prueba de los desgraciados escenarios propiciados  por la guerra contra el terror emprendida por Estados Unidos, con el apoyo de varios países de la OTAN y otros aliados. Hoy continúa siendo un drama enquistado en una ciudad devastada en la que se producen un millón de barriles diarios de petróleo.

Basora, a la que un día se conoció como la Venecia de Oriente y dónde se sitúa el origen de los viajes de Simbad, es la segunda ciudad iraquí en importancia. Se encuentra a 550 kilómetros de Bagdad, en el sureste del país, entre la frontera con Irán y Kuwait. Su pasado reciente corre paralelo al de las sucesivas contiendas que han golpeado a su país desde hace tres décadas. Estar dentro de la zona de exclusión aérea, decretada unilateralmente por Londres y Washington, le ha garantizado además un especial ensañamiento.

Tres décadas de terror

1980-1988: Guerra Irán-Irak, sus causas se encuentran en la prolongada rivalidad árabe-persa. El detonante es la pretensión iraquí de anexionar la región del Shatt al-Arab, situado en la provincia de Basora.

1990-1991: Guerra del Golfo, en respuesta a la invasión de Kuwait por parte Irak, Naciones Unidas autoriza la intervención de una coalición internacional liderada por EEUU en la que participarían 31 países:

“Todas las ciudades de Irak fueron blanco de bombardeos y sufrieron severos daños; murieron decenas de miles ya que lo  arrojado por los aliados sobre todo Irak tuvo una inmensa capacidad destructiva equiparable a unas ocho veces la bomba de Hiroshima. En la historia, y comparado con el suceso de Guernica en España, quedarán la ciudades de Amiriya y Fallouja, que fueron escenario de continuos errores en la localización de objetivos por parte de la coalición y fallas en el armamento, y por lo tanto de muchas bajas colaterales.”

Wikipedia

2003-2010: Nuevamente, aunque en esta ocasión sin la autorización de la ONU, una coalición dirigida por EEUU con Bush a la cabeza y el apoyo directo del expresidente británico T. Blair y el español J. M. Aznar, formando el famoso “Trío de las Azores“, se embarca en una guerra ante los rumores de posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak. Años más tarde tales armas no han aparecido, pero los responsables de uno de los mayores genocidios de la Historia de la Humanidad continúan impunes.

En la actualidad, la llamada “Operación Nuevo Amanecer” iniciada al final del conflicto bélico en 2010, supone la invasión de Irak por parte de una alianza internacional y la prolongación de la guerra, ahora basada en el entrenamiento de tropas iraquíes para luchar contra el terrorismo y la insurgencia.

Según un informe de la OMS de abril de 2007

La calamitosa situación de Irak tras la guerra del Golfo naturalmente se ha recrudecido por el conflicto y la invasión posterior.

80% de los iraquíes no tienen acceso a los servicios sanitarios mínimos, 70% no tiene acceso a agua limpia, 60% no tiene acceso al sistema de distribución público de comida. A causa de ello la diarrea y las infecciones respiratorias representan 2/3 de las muertes de niños por debajo de 5 años.
La ONU afirma que son más de la mitad de la población, el 55% de los iraquíes, quienes viven con menos de un dólar al día.
Aunque las cifras de refugiados según la ONG Refugees Internacional ascienden a 4 millones de iraquíes, la situación es aun peor.

“Según la Comisión para los Refugiados de la ONU (UNHCR) más de 50.000 iraquíes abandonan su país cada mes fundamentalmente hacia Siria y Jordania que los están acogiendo generosamente, en contraste con Arabia Saudí que ha construido en su frontera una barrera de alta tecnología de siete billones de dólares”.

Boletín de Armas contra las guerras.

En lo que concierne a la salud

Los datos son difíciles de obtener con el gobierno implantado por los EEUU, pero hay algunos testimonios puntuales que indican que la situación sigue empeorando.

Desde el inicio de la ocupación 2.000 médicos han sido asesinados, en consecuencia muchos profesionales sanitarios se han visto abocados a huir del país.

El 90% de los casi 180 hospitales de Irak carecen del equipamiento básico. Irak tiene la peor evolución de la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) del mundo en menores de cinco años por mil nacidos vivos:

  • 50 en 1990.
  • 125 en 2005.
  • 130 en 2006.

21% de los niños iraquíes sufren desnutrición crónica según UNICEF 2006

50% padece algún tipo de desnutrición según el Ministerio de Sanidad iraquí

En la actualidad “un estudio conjunto de los ministerios de Medio Ambiente, Sanidad y Ciencia de Iraq, reconoce la  existencia de localidades cercanas a las ciudades de Nayaf, Basora y Faluya con tasas incrementadas de cáncer y defectos de nacimiento en los pasados cinco años. Se sabe que el  uranio empobrecido de los misiles está detrás.

“Hay que recordar que las partículas de uranio y de otros elementos radiactivos que contienen las municiones, se transforman en aerosoles de menos de una milésima de milímetro, forman parte del aire y llegan a todas partes. Por ejemplo nueve días después del bombardeo de Bagdad se encontraban ya en el aire de Inglaterra. Estas partículas radiactivas indestructibles vienen a sumarse a las liberadas desde 1945 por la industria nuclear civil y militar; nos afectan a todos, alteran nuestra herencia y seguirán haciéndolo para siempre”.

Colectivo de Investigación sobre Armas radiactivas.

La fotoperiodista polaca Ágata Skowronek visitó recientemente el país con motivo de su nuevo proyecto «Postales de Basora».

(Bytom, Polonia, 1976). Fotógrafa, realizadora  y documentalista. Colabora con diferentes medios de comunicación como Der Spiegel, Zeit, Frankfurter Allgemeine Zeitung, Le Monde, con ONG’s como Intermón-Oxfam, UNICEF, y con instituciones públicas como Comisiones Obreras de Cataluña. Su trabajo se centra,  sobre todo, en temas como la migración,  el exilio y la memoria. Ha sido becada por  el gobierno alemán para investigar sobre mujeres anarquistas, y subvencionada  por la Unión Europea y Media 2 para un proyecto sobre la inmigración en España. Web

Carta y fotografías de Ágata Skowronek.

Querido E (extranjero):

Hace algunos días llegué a Basora, al abandonar el avión el calor golpeó mi cara. Capturada por esa sensación, desde ese intenso momento he estado escribiendo un breve diario.

Hay 55 grados y mucha humedad. De noche, a veces hay un viento caliente que hace difícil respirar. Por la mañana me levanto sudorosa, con dolor de cabeza y necesito algunas horas para enfrentar el día.

Mis amigos irakíes, Hassan y Mehdi, dos hombres chiítas que rozan la treintena y Maryen, una cristiana-caldea, me llevan por la tarde de excursión por la ciudad, la que una vez fue llamada la Venecia de Oriente Medio.


Shanasheel Houses

En la vieja ciudad, vimos las Shanasheel Houses, casas tradicionales iraquíes construidas a principios del S.XX. La mayoría están vacías y en ruinas.

La primera en la que entramos fue construida en 1920 por el Jeque Hassel Al Kabi y pertenece ahora al Ministerio de Asuntos Culturales.

Era una casa moderna en su tiempo.  Su interior no es el de la casa típica y está muy ornamentada. Todo está decorado con artesonados hechos por alguien que no quería dejar nada al azar.

Esta casa iba a ser convertida en museo, pero no hay dinero para ello. Ahora mismo hay otras prioridades en Irak antes que el arte y la cultura. El restaurador de esta casa ha pasado largo tiempo en Alemania, en Mannheim, su alemán es bueno. Regresó para tomar parte en la reconstrucción de su país.

Me cuenta que los tesoros de estas casas están en Bagdad y que nada ha quedado aquí.

Otra de estas casas, con lo que alguna vez fue un bello jardín lleno de palmeras, y que anteriormente pertenecía a una familia judía, es usada en la actualidad como oficina para asuntos arqueológicos. Muchas  de sus habitaciones estén destartaladas ya que su reparación resulta demasiado cara.

Frente a estos edificios hay canales por los que alguna vez pasaron pequeños barcos. Hoy sólo queda un poco de agua en ellos, están llenos de botellas de plástico que no se disolverán, zapatos, ropas, incluso vi a un perro en descomposición. Un vertedero de basura en el agua.

Es obvio que de la próspera ciudad dónde la gente vivió rodeada de belleza, hoy no queda nada. ¿Quién podría, después de más de 30 años de una guerra tras otra, pensar en belleza?.

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Al llegar al centro, numerosos soldados y policías iraquíes tienen sus puestos de control en frente de plazas que se masifican, como la del mercado de la calle Al Jazaar.

Me siento relativamente segura en esta ciudad. El último coche bomba explotó en mitad de junio cuando un suicida detonó su vehículo en frente de una comisaría, cinco policías murieron.

No obstante, salvo sucesos aislados como este, hay calma en Basora, dicen mis amigos, nada comparado con la capital, donde se pueden escuchar explosiones a cada poco.

Basora está rodeada de campos de petróleo, el más grande fue encontrado en esta provincia, sin embargo no he visto tanta pobreza en ningún otro lugar del país como aquí en el Sur.

Desde 1980 Basora ha visto tres guerras, por todas partes hay huellas. Mis jóvenes amigos me cuentan sobre las dificultades de ir a la escuela y llegar a casa a salvo durante las guerras de Irán y del Golfo. Me muestran los agujeros de bala en sus casas.

 

 

También fuimos a Shatt Al Arab, el río creado por la confluencia del Tigris y el Éufrates, que fluye desde Basora al Golfo Pérsico.

La vida aquí parece ordinaria, hombres y niños nadan en el agua para aliviarse del calor.

 

 

Abayas

Las mujeres pasan enfundadas en negros abayas, solamente su cara es visible, aunque no todas llevan esas ropas. A veces se puede ver alguna con una colorida pañoleta y más raramente alguna sin ella. Hay como quinientos cristianos en la ciudad.

La gente con la que me encuentro y hablo son abiertos, les interesa saber que sucede fuera de Irak, tienen humor, habitualmente irónico y han aprendido a no tomar las dificultades de la vida demasiado en serio.

 

Actualmente hay ocho horas diarias de electricidad, cada dos horas de luz cuatro son sin ella. Si alguien necesita más, tiene que comprar un generador.

Como el agua del grifo no está limpia, el agua potable debe ser comprada. El agua en general es el principal problema aquí, hay muy poca. Pero esa es otra historia, para otra carta.

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One Comment

  1. Ya lo econtré, Mónica, disculpa.
    No he viajado a Bsra desde el 2011. Estuve a punto en el 2003 desde la frontera con Irán.
    Impresionante trabajo el vuestro. No tengo palabras. Solo sensaciones que solo pueden transmitirse por medio de un abrazo no virtual.
    Desgraciadamente la “Guerra contra el Terror” sigue y los frentes se multiplican como tentáculos de una Hydra a la que ningún héroe ha tratado de cortar , porque son tan largos como el mundo.
    Desgraciadamente hay demasiadas Bsra en el mundo cuyos nombre no cabrian aqui.
    Os admiro profundamente.
    Muchos besos
    Juan

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