medio ambiente, salud — 30 Enero, 2012 at 21:41

La alimentación tras el Peak Oil

by
2013 es el año en el que,según algunos expertos, alcanzaremos el cenit del petróleo, también llamado peak oil. Momento éste en el que se habrá sobrepasado la tasa máxima de extracción del petróleo global y a partir del cual la producción entrará en un irreversible retroceso.

Nos hemos convertido en la generación más inútil que jamás haya pisado el planeta. Fuimos educados para vivir en un mundo que desaparecerá muy pronto. Rob Hopkins.

Foto de Darren Jack

Aunque no existe consenso sobre la fecha, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hizo público en  2010 que la producción de petróleo crudo llegó a su pico máximo en 2006,  para los más optimistas la frontera se podría traspasar en 2020. Sobre lo que sí hay acuerdo es en que existe un momento en la producción y por tanto en el consumo, en el que comienza la cuenta atrás.

Lo que esto significa es en parte fácil de imaginar. Primero, el rápido aumento de los precios del combustible y como consecuencia, de todo lo demás y sobretodo, de lo más básico: los alimentos.  Pero esa es sólo la primera parte. La segunda será un escenario crítico que dependerá de los pasos que se hayan dado en pro de alternativas viables.

Entre otras muchas razones porque la producción de alimentos depende a día de hoy completamente del petróleo, no sólo para su transporte, sino también para la obtención de todos esos fertilizantes y pesticidas que se han convertido en indispensables en los cultivos de las últimas décadas.

Al parecer el tiempo corre en nuestra contra pero no así la información. Aunque no son muchas las grandes productoras que en España se interesarían por un “producto” como el que Rebecca Hoskings se planteó y aún menos las televisiones que estarían dispuestas a programarlo. Tenemos suerte.  A ella la escucharon y  como en el caso del también revelador  documental “The Century of the self“, fue la BBC quien lo hizo.

Si el de Adam Curtis se centraba en el pasado, desentrañando el origen de la manipulación de masas en la segunda mitad del S.XX,  con “A farm for the future” lo que Rebecca enfoca es su propio futuro como persona y por extensión el de la humanidad en su conjunto. Un porvenir que se avecina tan incierto como inevitable en ausencia de políticas y actitudes comprometidas, y que afectará a todxs en todas partes.

Realizadora de varias películas sobre vida silvestre, lleva a lo profesional  su proyecto de vida para regresar a su Devon natal: transformar la vieja granja familiar en una de bajo consumo energético.  El resultado es excelente.  Cada paso en su investigación es un paso de gigante en el descubrimiento de la senda hacia el cambio imprescindible.

En su exploración, cuenta tanto la granjera que atesora el conocimiento del pasado, como el periodista o el experto en Permacultura. Y lo fascinante es que entre todxs tejen un tapiz cuya contemplación aporta grandes dosis de esperanza e ilusión.

Sin embargo hay muchos obstáculos que sortear antes de estar en la posición de Rebecca. El primero y más evidente, tener acceso a las tierras, uno de los mayores a la hora de plantearse seriamente la posibilidad que expone este documental: volver al campo y hacerlo con una nueva perspectiva.

En este sentido existen proyectos como el del Banco de Tierras aparcados desde tiempos inmemoriales, y cuya necesidad se puede ver en breve multiplicada exponencialmente por la falta de iniciativas sólidas por parte de quienes están en posición de abrir el acceso a la tierra.

Algo que sólo se explica por lo que Rob Hopkins, fundador del movimiento de transición, llama adicción al petróleo; en el sentido de que las sociedades afectadas pasan por los mismos estadios:

en primer lugar, no asumir el problema; después aceptarlo y pensar que habrá que hacer algo para solucionarlo, pero seguirlo posponiendo; por último decidirse, poner una fecha para empezar y organizarse para comenzar el proceso de desintoxicación. En nuestra sociedad, está sucediendo lo mismo.

TG Facebook Comments

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *