sociedad — 18 enero, 2012 at 12:54

Máquinas de la felicidad

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“El siglo del individualismo”

Muchos son los documentales que desde hace algún tiempo navegan por las redes tratando de aportar luz a las intensas sombras de nuestro tiempo. Si existiera una lista de los que más afinan en este empeño sin lugar a dudas “The Century of the Self” ocuparía uno de los primeros puestos.

 

La multipremiada serie de cinco documentales producidos por la BBC -dirigidos por el director de aclamados documentales como “The Power of Nightmares”, Adam Curtis–  podría calificarse sin temor a estar equivocados de obra maestra en muchos aspectos.

Van desde una hábil y laboriosa utilización del material de archivo hasta un tratamiento realmente sobresaliente del sonido.

Se trata de una investigación casi enciclopédica que muestra como las grandes corporaciones utilizaron las teorías de Sigmund Freud para manipular a las multitudes en la era de la democracia de masas.

Para construir su relato Curtis se nutre precisamente de aquellas imágenes-iconos utilizadas por los medios para escribir la historia de manera muy concreta, dando forma a lo real.

Trabajar para una de las principales cadenas de televisión del mundo le permitió realizar el sueño de cualquier documentalista, acceder a un fondo colosal de material de archivo, además de obtener prestigio. Pero impidió su proyección al exterior, ya que los derechos de las imágenes que empleó son exclusivos para el público inglés.

Ello ha impedido que sus documentales se hayan podido editar en DVD pese a la amplia demanda. Internet es por eso la única ventana posible para acceder a estos magistrales ensayos televisivos.

Es en contextos como éste donde se entiende por qué los internáutas se rebelan ante el copyright, a pesar de los sucesivos intentos gubernamentales por controlarla, ahora llamados SOPA.

Máquinas de la Felicidad

Es el título que corresponde al primer capítulo.

Según Freud en la mente de todos los seres humanos permanecen escondidas primitivas y agresivas fuerzas sexuales. Energías que de no ser controladas llevarían a los individuos al caos y la destrucción.

Este documental cuenta como empresarios y políticos descubren, en las teorías del creador del psicoanálisis, las claves para controlar lo que a partir de la I Guerra Mundial se empezó a considerar multitudes peligrosas.

Alguien se encargó de traducir el lenguaje del psicoanálisis para ponerlo al servicio de gobiernos y multinacionales. No fue el propio Freud sino su sobrino norteamericano Edward Bernays. Personaje casi desconocido pero de gran influencia en el S.XX, a quien debemos el dudoso honor de ser padre de la manipulación de masas.

En otras palabras, él mostró por primera vez a las corporaciones de los EE.UU. como lograr que la gente deseara cosas que no necesitaba, vinculando deseos inconscientes al consumo de productos. Había comprendido que satisfaciendo los deseos íntimos de la gente se les hace más felices y por lo tanto más dóciles. Así nace el homo consumus.

Durante la I Guerra Mundial, un joven Bernays formó parte del Comité de Información Pública para promover los objetivos del ejército norteamericano. Su labor: que  nunca se mencionara la intención de restaurar los antiguos imperios, sino la de llevar la democracia a toda Europa. Fue extremadamente eficaz difundiendo esta idea. Y la propaganda finalmente consiguió convertir al presidente Wilson en un héroe.

Bernays se dió cuenta que la misma idea de propaganda podía ser utilizada para persuadir a las masas en tiempo de paz, pero ante el descrédito de esta palabra por el uso que los alemanes hicieron de ella, busca otra: relaciones públicas.

Tomando como referencia las teorías de su tío decide experimentar con las mentes de las clases populares. Su primer y más ejemplar experimento consistió en convertir en socialmente aceptable que las mujeres fumaran con un solo acto simbólico, relacionando los cigarrillos con su liberación de la dominación masculina.

Las ventas de tabaco se multiplicaron exponencialmente en pocos días.

Esto le permitió comprobar como se puede inducir a la gente para comportarse irracionalmente, vinculando productos con sus deseos subconscientes. Se pasa así de las necesidades a los deseos, de la idea de trabajador a la idea de consumidor. Sólo así el Sistema podría garantizar que la superproducción sería consumida.

De ahí a la creación de nuevas y más afinadas políticas para el control de la población hubo que dar escasos pasos.

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3 Comments

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  2. A mí hay un método de control de masas que me hace mucha gracia: la
    mosca del urinario. Consiste en una pegatina con un dibujo de un
    insecto que se pone en el urinario para captar nuestra atención
    cuando vamos a hacer aguas, y poner a prueba nuestra puntería. Te
    da algo en qué pensar, distrayendo tu mente y disminuyendo la
    posibilidad de que te dé por hacer alguna gamberrada como mear
    fuera. Aunque yo personalmente, cuando detecto algún método de
    manipulación mental como este, tiendo a rebelarme…
    http://cylcultural.org/ladrilio/media/fly_urinal.jpg

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