especiales, teatro y cine — 21 marzo, 2011 at 12:04

La programación cultural: milagro en equilibrio

by
Bien aclarado quedó que las necesidades culturales de todo grupo humano son secundarias, desde que Malinowski publicara en 1922, una de las obras fundacionales de la antropología: “Teoría científica de la Cultura“.

 Las primarias claro está, son las fisiológicas y son obvias, aunque como cubrirlas sea muy discutible. Entre las secundarias, más abstractas y subjetivas, figuran las necesidades educativas para transmitir y desarrollar valores o la necesidad de regular las relaciones humanas, sus creencias y por supuesto su recreación.

La necesidad de programar

La cultura aunque convertida hoy en una industria más, integra un campo de acción que va más allá de variables contables y materiales. De su gestión depende en gran medida la trivialización de unas cosas y/o la exaltación de otras. De su producción depende que se trate de entretenimiento o de experiencia ética y estética compartida. De la cartelera de un pequeño o gran teatro depende que la ventana al mundo que representa cumpla con su cometido último: Dejar pasar la luz.

Ambas cosas, creación y gestión cultural, fueron de un modo u otro siempre imprescindibles para el desarrollo de las sociedades antiguas y modernas. En la medida en que éstas se sofistican, la labor del mediador en las relaciones entre creadores y públicos va cobrando mayor sentido.

Programadores y distribuidores cumplen esa función, pero las realidades a las que responden son muy diversas. Los hay que son técnicos de cultura, los hay que se encargan de programar sólo en una sala, los hay privados… De ellos una nutrida representación pasa por la Feria de Artes escénicas para niños y niñas, Fetén.

En este oficio lo importante, dicen algunxs, es sentarse junto al público y recibir sus críticas, sus felicitaciones y algún que otro improperio, hasta que todos, compañía y público, se han ido del teatro. Entre ellxs hay quienes están convencidxs de que es un buen momento para la programación de calidad. En parte por la crisis, la gente viaja menos y se queda más en su ciudad, y en parte también debido a que mayores niveles de formación dan lugar a mayores niveles de búsqueda intelectual.

Algunos ejemplos

Para Ainhoa Martinez responsable de una empresa dedicada a la producción y programación de espectáculos para colegios e institutos, continúa existiendo el concepto erróneo de que el teatro infantil es un paso previo al teatro de adultos, pero no es así:

El espectáculo ñoño está desapareciendo, todos los elementos del montaje se están profesionalizando y por fin empieza a pasar la fiebre de las nuevas tecnologías. Ni su uso ni su desuso garantiza nada”.

Uno de los grandes errores, señalan, ha sido incorporar las nuevas tecnologías sin estar justificado, y así vienen a sustituir la tela pintada. Se tiende a las adaptaciones de obras clásicas con enfoques distintos, como dejar que en el cuento de la cenicienta sea la bruja mala la que hable y explique sus razones, no basta con cambiar el final“.

En general, explica  Ainhoa, se buscan espectáculos que aporten valor, que combinen el teatro como pieza artística y educativa“. Su oferta varía en función de las líneas educativas de cada Ayuntamiento, “pero no les damos sencillamente lo que nos piden, intentamos orientar al que demanda y seleccionar mucho lo que ofertamos.

Las tendencias varían de acuerdo con las edades; para niños menores de 3 años el lenguaje es más sensorial, se buscan vocabularios alternativos como la danza, que va tomando cada vez más espacio.

El Teatro para adolescentes se suele centrar en la obra de autores que tengan que ver con el curriculum escolar. Pero lo que en definitiva importa es que esté bien hecho, no que tipo de lenguaje utilice. A veces se cuida demasiado la puesta en escena y poco la historia”.

Con respecto a Fetén aseguran que está muy bien porque concentra muchísimos trabajos “aunque con un nivel dispar, no están todos los que son, ni son todos los que están. Faltaría además un punto de encuentro específico para el intercambio comercial”.

Belén Alvarez, lo tiene claro “La realidad de las distribuidoras va más allá del trabajo de mediación, estamos gestionando cultura“. Su empresa ubicada en Navarra y dedicada a la distribución y gestión de espectáculos de todo tipo, trata de ofrecer todo cuanto la demanda es capaz de absorber.

El teatro tiene que poder verse en otros lugares, por ejemplo en empresas, en escaparates, en actividades turísitcas…existe todo un mundo de posibilidades en torno a las aplicaciones del teatro en otros sectores

En lo que a nuevos públicos posibles se refiere, subraya la importancia de dirigirse hacia colectivos cada vez más presentes como son los inmigrantes. ” Se trata de una población muy extensa con frecuencia poco o nada reflejada en el panorama escénico español”. El acento lo pone en mantener comunicación con los espectadore:

Cada vez hay más feedback con el público, se comunica directamente con nosotros vía e-mail y eso es muy importante para asegurar la continuidad. Por ejemplo durante Fetén el público se vuelca porque para la población es importante que esta feria suceda aquí. Pero otra cosa es un domingo cualquiera”

Acerca del eterno filtro que para las compañías supone el encuentro con los programadores , reconoce que “la subjetividad del criterio personal es inevitable, cada programador o distribuidor tiene sus propios criterios. Los míos son: filosofía de trabajo, temática, ambición profesional acompañada de humildad personal y sobretodo, tener algo que decir”.

Contempla el presente y el futuro con la templanza del que conoce las debilidades de su medio :

“El mercado es agresivo, pero no tanto como lo pueda ser en otros sectores. El trato con la competencia es bueno, nos es ahí dónde está el problema, el fútbol es más competencia. Pero los que estamos en este mundo queremos estar aquí así que resistiremos“.

Y añade ” para salir adelante y más en tiempos difíciles como estos, es muy importante la imagen que tenemos de nosotros mismos. En este sector tenemos que perderle el miedo al marketing. Si es verdad que estamos en la Sociedad del Conocimiento nosotros, los que nos dedicamos de una u otra forma al teatro, somos un sector emergente”.

En el debate sobre los posibles modelos de financiación de las artes escénicas, todos los nuevos planteamientos entorno a la gestión cultural han significado más pérdidas económicas según esta mediadora. “Lo más barato es trabajar con lo que tienes más cerca. El programador a menudo no es consciente de lo mucho que tienen que pagar las empresas.

Otros problemas a añadir en esa falta generalizada de conciencia del sector, es la Ley de Patrocinio y Mecenazgo y la excesiva fiscalidad que soportamos”. Pero no todo son dificultades. También existen las buenas noticias: “Estamos viviendo un buen momento en Navarra, después de pasar un tiempo de escasa creación, desde hace tres años hay compañías y estructuras”.

El cambio de modelo.

En estos días de recortes globales conviene no olvidar que hablar de cultura es hablar de educación, de economía —la marca Shakespeare sigue generando beneficios en Londres— y hasta de salud mental. Algo que dificilmente se puede mantener con un modelo cultural precario como el español, en el que eliminar o reducir los escasos apoyos puede suponer para pequeños teatros y compañías pasar de la supervivencia a la extinción. Lo contrario más que gasto, puede ser inversión.

En este contexto repensar los pilares sobre las que se ha asentado la programación y la gestión de la cultura en España. Ciertas prácticas como el funcionamiento coordinado de distintas administraciones o instituciones, sustituyendo rivalidades por complicidades, podría suponer un gran paso en la optimización de recursos materiales y humanos.

Establecer acuerdos de cooperación, intercambio y colaboración entre áreas comunes de los distintos centros culturales es probablemente una de las líneas a seguir. Revisar la ley para estimular la creación de nuevas fuentes de financiación que reduzcan la dependencia de la administración, es otra.

Pero también habrá que preguntarse cual es el papel de la sociedad.  Que ha pasado para que una parte no pequeña de la población continue sin distinguir entre lo secundario y lo no necesario.

Sirvan las palabras de dos grandes dramaturgos para poner punto y aparte:

“Bien está que los hombre coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas.” Lorca.

“Reducir la cultura es convertir a la gente en carne de gran superficie comercial.”  Calixto Bieito.

TG Facebook Comments

4 Comments

  1. cusámaco

    “Reducir la cultura es convertir a la gente en carne de gran
    superficie comercial” Calixto Bieito. Reducir la educación es aun
    peor…

  2. kalakas factory sl

    Nos hace pensar la mención de salud mental como uno de los
    beneficios de las artes.

  3. Cierto que la marca Shakespere sigue dando beneficios en Londres. En Reino Unido se va construyendo desde la base un amor por el arte dramático: teatro es una asignatura en el sistema educativo en sus fases obligatorias. También se crean espacios donde disfrutar y aprender a apreciar el teatro con representaciones gratis al aire libre. Hay una sólida tradición de ´fringe theatre´ que satisface la demanda por teatro diferente y comprometido sin dañar demasiado el bolsillo. Aplaudimos desde Kalakas todas los proyectos, como los de Ainhoa Marínez, que llevan este arte tan poco visible en España a espacios que sorprendan ayundándonos a apreciar el teatro.

  4. Pingback: Fetén después de Fetén

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *