medio ambiente, salud — 6 Octubre, 2011 at 8:41

La revolución transgénica y demás biotecnología por venir

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De cuando la comida dejó de ser lo que siempre había sido… o cómo se industrializaron los alimentos…

lo explica muy bien la llamada “Revolución Verde”, y sus grandes invenciones para eliminar el hambre en el mundo. La selección genética, los monocultivos y la utilización masiva de pesticidas, herbicidas y  fertilizantes sentaron las bases de un modelo productivo en el que la rica y fértil variedad de semillas fue sustituida por el monopolio de los OGM, organismos genéticamente modificados.

 Los transgénicos.

Maíz insecticida
Maíz transgénico Bt de Monsanto.
  • Lo “cruzaron” con una bacteria [Bacillus thuringiensis (Bt)] para que produjera una proteína.
  • Esa proteína mata al gusano barrenador: el principal problema del maíz.
  • Pero perjudica a otros insectos beneficiosos que ayudan controlar otras plagas.
  • Se acumula en los suelos de cultivo, reduciendo su fertilidad.

Sobre su incapacidad  para eliminar el hambre en el mundo se albergan ya pocas dudas, a pesar de que algunas voces acreditadas, amenazan con que grandes desastres asolarán a la humanidad si una nueva revolución verde transgénica no se realiza. Lo que más que una amenaza es una peligrosa realidad, es que actualmente se diseñan cultivos para para ser fumigados. En casos tan ejemplares como el del maíz, es el propio cereal el que funciona como tal insecticida, aniquilando toda posibilidad de vida a su alrededor.

Maíz resistente a herbicidas
Maíz transgénico HT, fabricado por Monsanto y por Bayer.
  • Es tolerante a herbicidas empleados para evitar hierbas adventicias que compiten con el maíz.
  • Pero las plantas terminan haciéndose resistentes, teniendo que aumentar el uso de agrotóxicos.
  • Y el glufosinato de amonio, presente en el maíz T25 de Bayer, es de alto riesgo para los mamíferos (Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos).

Desde que los transgénicos aparecieron son muchos los estudios que han investigado los posibles perjuicios que estos productos pueden provocar, la cuestión es su fiabilidad. Según la Revista Enviromental Sciences Europe, lo que explica que la mayoría de los alimentos transgénicos pasen todos lo controles es precisamente la corta duración del tiempo de medición de los efectos, entre 30 y 90 días, en los estudios que se llevan a cabo, y además son financiados por las propias corporaciones que controlan este mercado.

Las patentes.

A partir de 1930 se concedió a los agricultores la posibilidad patentar seres vivos, pero sólo durante una generación. Es en los años ’70 cuando un ingeniero que trabajaba para la General Electrics, consigue que se le permita patentar una bacteria abriendo la puerta a la patente de la vida.

Cuando la  industria de los pesticidas compró la industria de las semillas, se comenzaron a patentar tanto las modificadas como las no modificadas. El único límite fue que no estuvieran previamente patentadas. La consecuencia inmediata el monopolio del mercado alimentario, ya que una vez patentadas han ido retirando de circulación todas aquellas variedades no dependientes de los pesticidas y fertilizantes.

Según el Grupo ETC, a principios de la década de los ’80 existían en el mundo más de 7.000 empresas semilleras que producían para el mercado comercial; ninguna de ellas llegaba al 1% del mercado. Algunos datos:
  • De las miles de compañías de semillas e instituciones públicas de mejoramiento de cultivos que existían treinta años atrás, ahora sólo quedan diez transnacionales que controlan más de dos tercios de las ventas mundiales de semillas que están bajo propiedad intelectual.

    Mapa que muestra el nivel de penetración de los transgénicos en el planeta.
    Penetración de los transgénicos en el mundo.
  • De las docenas de compañías de plaguicidas que existían hace treinta años, diez controlan ahora aproximadamente el 90% de las ventas de agroquímicos en todo el mundo.
  • De unas mil empresas biotecnológicas emergentes hace 15 años, diez tienen ahora los tres cuartos de los ingresos de esa industria.
  • Y seis de los líderes de las semillas son también seis de los líderes de los plaguicidas y la biotecnología.
  • En los últimos treinta años, un puñado de compañías ganaron el control de una cuarta parte de la biomasa anual del planeta (cultivos, ganado, pesca, etc.) que fue integrada a la economía del mercado mundial.

Esto significa, en la práctica, dar a las corporaciones el poder de controlar el desarrollo de la vida en la Tierra. Porque quien controla las semillas controla la comida y por tanto la vida.

Moratoria Transgénicos… o la balada de los lobbys.

El pasado año, tras doce de moratoria, la UE autorizó en Europa cinco organismos genéticamente modificados, uno corresponde a una variedad de patata, teóricamente para usos industriales; y más recientemente  la UE quiere importar maíz y soja transgénicos con una pequeña cantidad de otros transgénicos que ni se han analizado ni se han aprobado en la UE. Son ejemplos claros de lo que viene siendo un prolongado coqueteo entre la industria y la política.

Un ejemplo es el caso español. Cristina Garmendia, la Ministra de Ciencia e Innovación, ha sido presidenta de “ASEBIO” —el lobby protransgénico más potente de España financiado, entre otras grandes multinacionales del sector, por Monsanto—, es fundadora de la empresa “Genetrix” que aglutina a muchas de las compañías españolas de biotecnología, y presidenta de la fundación “Inbiomed” (financiada con dinero público) dedicada a la investigación genética con fines farmasanitarios.

De aquí hasta abajo, pasando por Directores Generales, Jefes de Gabinete, científicos del CSIC, etc. se explica el por qué del gran afán de la Industria sobre la salud y la alimentación de las personas y su nuevo escenario, la biotecnología, actualmente convertida en “ingeniería genética extrema”.

Como todas las biociencias está impulsadas por la tecnología de la información o la bioinformática– análisis del material biológico a través de la computación. Sólo comprendiendo el concepto de convergencia entre tecnologías y capital se puede obtener una idea aproximada de la dimensión del poder corporativo.  Esta confluencia está dando lugar a acuerdos globales entre mercado y gobiernos para conquistar los dos tercios de biomasa que aun quedan por mercantilizar.

Mientras tanto los gigantes de la genética agroalimentaria dicen que si la agricultura se ve amenazada por condiciones climáticas extremas lo que necesitamos son “genes resistentes” que puedan soportarlas. Y en lugar de cuestionar o cambiar las estructuras que provocan y enquistan la pobreza y la desigualdad, muchos gobiernos continuan situándose del lado de las empresas para reforzar las mismas políticas que las causan. (Fuente: Grupo Etc)

El nuevo escenario.

La biotecnología es la tecnología basada en la biología, especialmente usada en agricultura, farmacia, ciencia de los alimentos, medioambiente y medicina.

Dentro de ella existe: la biotecnología roja, la blanca la verde y la azul. La roja es la que se refiere a procesos médicos, nuevos fármacos. La verde la que se refiere a procesos agrícolas, como los trasgénicos. La relación entre ambas es de suponer si se tiene en cuenta que seis de las grandes farmaceúticas han adquirido y creado empresas de semillas.

Según Gregory Stock, biofísico y empresario de biotecnología, invitado reciente en el programa de divulgación científica Redes:

“Es importante que comprendamos la enormidad de los cambios que están ocurriendo hoy en día para darnos cuenta del tipo de transformación que vamos a presenciar, porque realmente estamos en un momento de transición, y no solamente es un momento de transición en la historia de la humanidad; es un momento de transición en la historia de la vida… empezamos a controlar los procesos de la vida y empezamos a controlar nuestro propio futuro evolutivo”.

A continuación y por resumir una cuestión de naturaleza tan compleja es de resaltar lo que  Stock argumenta en favor de las aplicaciones de la biotecnología:

“Pensando en ciertos tipos de intervenciones farmacológicas, (como el prozac) sin duda es mejor tener un buen amigo. Pero también es verdad que las intervenciones actuales son bastante rudimentarias: provocan muchos efectos secundarios y no acabamos de entender todavía nuestro funcionamiento, el funcionamiento del cerebro humano, de la mente humana… pero conforme vayamos adquiriendo esos conocimientos todo cambiará; creo que lograremos crear cócteles de fármacos que recrearán ciertos estados emocionales deseables. ¡Y eso sí que será un reto enorme! Ahora decimos que es mejor tener un amigo, ¿pero qué pasaría si pudiéramos tomar una pastillita que nos lo diera todo, todas las sensaciones beneficiosas que nos da un amigo… y fuera facilísima de tomar, sin las molestias de forjar una amistad o lo que sea?”.

¿A alguien le recuerda esto a “Un mundo feliz” de Aldous Huxley?.

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5 Comments

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  4. Déjalos: Mónica y Victor sólo dicen lo que piensan 😉

  5. Soma. Hay que quemar a estos desgraciados.

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